Inventario RFID para activos de IT: Cómo funciona, cuánto cuesta y cuándo conviene

Inventario RFID para activos de IT: Cómo funciona, cuánto cuesta y cuándo conviene

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La mayoría de los equipos de IT descubre que su inventario es incorrecto. Por ejemplo, puede ocurrir que la semana anterior a una auditoría se encuentren menos laptops de las que figuran en la planilla. Un inventario RFID (Radio Frequency Identification o Identificación por Radiofrecuencia) resuelve estas discrepancias.

Se trata de una tecnología que permite leer cientos de activos etiquetados en una sola pasada, sin necesidad de que las etiquetas estén a la vista ni de localizar cada una de forma manual.

En este artículo explicamos cómo funciona el inventario RFID de equipos de cómputo, qué etiquetas y lectores conviene utilizar según el tipo de hardware, cuánto cuesta este sistema y en qué aspectos supera a los códigos QR y de barras. También mencionamos los casos en que no llega a amortizar el costo del lector y qué sucede después de la lectura, una etapa fundamental para la Gestión de Activos de IT (ITAM).

¿Cómo funciona el inventario RFID?

Un inventario RFID se sustenta en tres componentes -solo uno se coloca en el equipo-: el lector, que emite la señal de radiofrecuencia; la etiqueta, que se encuentra dentro de su alcance, obtiene energía de esa señal y responde con el código almacenado en su chip; y el registro del inventario, que compara dicho código con el activo.

Cabe aclarar que no se transmite información entre una lectura y otra, por lo cual un equipo solo es visible para el sistema durante los segundos en que el lector lo apunta.

La mayoría de los sistemas RFID utilizados para inventariar equipos de IT emplean la tecnología pasiva de Ultra Alta Frecuencia (UHF - Ultra High Frequency). Esto significa que la etiqueta no posee batería, sino que obtiene la energía necesaria del lector.

En síntesis, estos son los elementos de un sistema RFID pasivo:

  • Etiqueta: contiene un chip, una antena y un identificador. No usa batería ni genera costos de funcionamiento.
  • Lector: suministra la energía y recibe las respuestas de las etiquetas. Un celular no sirve porque no viene equipado con una radio UHF.
  • Registro del inventario: permite asociar un código con un activo. Si una lectura no coincide con ningún registro, se obtiene un número en la pantalla.

¿Qué puede leer un lector y qué no?

La principal ventaja de la tecnología RFID frente a los códigos QR es que no requiere que las etiquetas estén a la vista. Sin embargo, las ondas de radio no se propagan de la misma manera en todos los entornos. Los armarios metálicos cerrados, los equipos apilados o demasiado próximos entre sí, las etiquetas orientadas hacia el interior de un chasis metálico y la presencia de líquidos o de recintos con blindaje electromagnético pueden dificultar la lectura.

En cambio, los estantes abiertos, los depósitos, los escritorios, los racks que dejan suficiente espacio entre los equipos y los que todavía están dentro de las cajas de cartón (material permeable a las ondas de radio) permiten obtener mejores lecturas.

Cabe aclarar que el lector solo puede detectar etiquetas, por lo cual si un equipo nunca fue etiquetado o perdió la misma, aparecerá como faltante en el inventario, incluso si se encuentra en el estante.

Etiquetas pasivas o activas: ¿Cuál conviene para el hardware de IT?

Las etiquetas RFID para equipos de IT se dividen en dos categorías: pasivas, que no poseen una fuente de alimentación y responden cuando un lector las activa; y activas, que incorporan una batería y emiten señales por sí mismas, por lo cual funcionan a distancias mucho mayores.

Estas últimas se justifican para vehículos, contenedores de transporte y maquinaria pesada que se desplaza por grandes superficies. Mientras que para laptops, monitores, servidores y equipos de red ubicados en el edificio de la organización, las etiquetas pasivas que son más económicas representan la opción habitual.

En este caso la decisión más importante es qué tipo de etiqueta pasiva utilizar según la superficie del activo.

¿Por qué las laptops y los servidores necesitan etiqueta on-metal?

Las etiquetas RFID estándar pueden presentar problemas de lectura cuando se adhieren sobre una superficie metálica, porque este material refleja y absorbe la señal, alterando la sintonización de la antena. Como resultado, la etiqueta sólo se lee a unos pocos centímetros de distancia o directamente no responde.

Las etiquetas on-metal (preparadas para colocarse sobre el metal) resuelven este problema mediante un separador especialmente diseñado que mantiene la antena alejada de la superficie. Si bien su costo es varias veces superior al de las estándar, son necesarias para equipos con carcasas metálicas, como laptops, servidores, switches, racks y.

En cambio, las etiquetas estándar funcionan sobre carcasas de plástico, como en los monitores, las docking stations (estaciones de acoplamiento), las impresoras, los periféricos y los teléfonos.

Tamaño, ubicación y vida útil de la etiqueta

La tasa de lectura depende tanto del modelo de etiqueta como de su colocación. Como referencia, conviene utilizar un tamaño de al menos 2 × 1 pulgadas (51 × 25 mm) y adherirlas siempre en la misma posición y con la misma orientación en todos los equipos de un modelo determinado. Esto ayuda a obtener lecturas más consistentes durante el recorrido, ya que la orientación de las antenas influye en la detección de las etiquetas.

En las laptops, se recomienda fijar la etiqueta en la parte inferior de la carcasa, cerca de la bisagra trasera o de una esquina exterior, lejos de las rejillas de ventilación, los rótulos de servicio del fabricante y las patas de goma.

El chip en sí tiene una vida útil muy superior al hardware. Según NXP, su chip RFID UCODE 9 conserva los datos durante 20 años a temperaturas de hasta 55 °C y admite 100.000 ciclos de escritura. En comparación, las laptops suelen renovarse cada tres a cinco años.

En ocasiones falla la etiqueta física, porque puede rayarse, despegarse o retirarse. Por eso, conviene incluir en el presupuesto una pequeña cantidad de etiquetas de reemplazo para cada año.

RFID vs. QR vs. código de barras para activos de IT

 

  Códigos de barra Códigos QR Códigos RFID
Costo por etiqueta Fracciones de centavos/Se imprimen internamente Fracciones de centavos/Se imprimen internamente Aproximadamente entre US$ 0,05 y US$ 4, según el tipo de etiqueta
Versión requerida Necesaria Necesaria No necesaria
Alcance de la lectura Unos pocos centímetros Unos pocos centímetros, mediante la cámara del teléfono De 1 a 3 m. para una etiqueta de un activo en una habitación, según las pruebas internas de InvGate
Activos por lectura Uno Uno Cientos en una sola pasada
Hardware necesario Lector esecífico Cualquier smartphone Lector portátil específico
Compatibilidad con superficies metálica Sí Sí Solo con etiquetas diseñadas para superficies metálicas
Uso más adecuado Instalaciones que ya utilizan códigos de barras Primera etapa del etiquetado, presupuestos reducidos y lectura de un activo a la vez Auditorías frecuentes en sitios con muchos activos concentrados

 

Considerando que los códigos QR, de barras y la tecnología RFID pasiva ofrecen ventajas diferentes, la mayoría de los inventarios de IT utilizan al menos dos de estas opciones para el seguimiento de los activos físicos. Para comparar su uso en la gestión del hardware, hay que evaluar los costos de cada etiqueta y el tiempo de registro.

Los códigos de barras y QR tienen un costo de impresión muy bajo y pueden utilizarse sin comprar lectores especializados si se dispone de un teléfono compatible. Por eso, suelen ser una buena opción para comenzar a etiquetar los activos.

En tanto el sistema RFID permite ahorrar tiempo en un escenario específico: sitios donde una persona debe localizar y escanear individualmente cientos de etiquetas, varias veces al año.

En las auditorías de InvGate, actualmente están disponibles los códigos QR y la tecnología RFID, mientras que la lectura de códigos de barras estará operativa próximamente.

¿Qué necesita una implementación RFID y cuánto cuesta?

La implementación de un inventario RFID requiere presupuestar tres componentes: los lectores, las etiquetas y las tareas de colocación de las mismas.

Los precios de los dos primeros varían según el volumen de compra, la región y el distribuidor. En consecuencia, las cifras que presentamos a continuación -que se basan en las tarifas publicadas y los rangos disponibles en el mercado- deben tomarse como una referencia aproximada para estimar la inversión final.

Los dos lectores mencionados son los únicos modelos compatibles actualmente con la aplicación móvil de InvGate Asset Management, ya que se sustenta en el SDK RFID de Zebra. Por lo tanto, su mención responde a este requisito técnico, pero no implica un respaldo a ninguna marca.

El lector es la decisión de hardware que importa

El lector RFID es un dispositivo portátil que integra el hardware necesario para leer las etiquetas. El Zebra TC22R constituye la opción de referencia: cuenta con una pantalla táctil de 6 pulgadas, un alcance de lectura nominal de 12,2 m y una capacidad de hasta 1.300 etiquetas por segundo. Además, tiene protección IP65 e incorpora un lector de imágenes SE4710 que también permite escanear códigos QR.

El MC3330xR es una alternativa para los equipos que necesitan un formato tipo pistola, un teclado físico o características especiales para su uso en cámaras frigoríficas, ya que funciona a temperaturas de hasta -20 °C, tiene un alcance nominal de aproximadamente 6 m y puede leer hasta 900 etiquetas por segundo.

En ambos casos, las cifras corresponden a máximos obtenidos en condiciones de laboratorio. En las pruebas internas de InvGate, una etiqueta pequeña colocada en una computadora portátil entre varios equipos se detectó a una distancia aproximada de entre 1 y 3 m., lo cual resulta suficiente para registrar los activos de una habitación, sin tener que apuntar directamente a cada uno.

En septiembre de 2026, AtlasRFIDstore publicó un precio aproximado de US$ 1.500 para el TC22R y de US$ 3.400 para el MC3330xR. De todos modos, estos factores determinan el costo real de los lectores:

  • Un lector por cada persona que realiza la auditoría. La mayoría de los equipos comienza con uno o dos dispositivos y adquiere más cantidad cuando el proceso ya funciona de forma correcta.

  • Los lectores varían según la región. La asignación de frecuencias UHF cambian de un país a otro. Por eso, una implementación en un lugar requiere el modelo adecuado. Las etiquetas, en cambio, son compatibles a nivel global.

  • Los accesorios para celulares y los lectores de otras marcas no son compatibles. Los módulos RFID Bluetooth que se acoplan a un teléfono, como los Zebra RFD40 y RFD90, son más económicos, pero actualmente no son compatibles con la aplicación. Lo mismo ocurre con los lectores que no son de Zebra. Como se trata de dispositivos específicos, también hay que prever su carga, los equipos de repuesto y su distribución entre los usuarios.

  • Conviene comprar a través de un distribuidor autorizado. InvGate recomienda adquirir el hardware mediante un distribuidor autorizado de Zebra -podemos facilitar el contacto del cliente con uno-.

Las etiquetas cuestan menos que el rollo en que llegan

Las etiquetas RFID pasivas no tienen una tarifa única, sino que depende del tipo y volumen de compra. Según AtlasRFIDstore, las básicas cuestan aproximadamente entre US$ 0,05 y US$ 0,50 por unidad al por mayor; las estándar, entre US$ 0,50 y US$ 2,50; y las de formatos especiales, incluidas las diseñadas para superficies metálicas, pueden alcanzar hasta los US$ 4.

Sin embargo, las etiquetas se venden en rollos, por lo cual los pedidos mínimos suelen alcanzar varios miles de unidades, que cubren las adquisiciones por los próximos años. Por eso, conviene planificar la solicitud teniendo en cuenta el tamaño de los rollos y el hardware que está por llegar.

La incorporación del etiquetado al proceso de recepción de los equipos es fundamental para mantener el inventario actualizado.

InvGate Asset Management también ofrece etiquetas en un formato propio, con la codificación realizada antes del envío del rollo. De este modo, el código QR y el identificador RFID ya están vinculados, por lo que no es necesario codificarlos en las instalaciones.

Para realizar una primera auditoría con códigos QR, puedes iniciar una prueba gratuita o programar una reunión con nuestro equipo de Ventas que te guiarán sobre las etiquetas y los lectores ideales para tu organización.

¿Cuándo conviene la RFID y cuándo alcanza con otra cosa?

El lector RFID conlleva un costo inicial aunque se reutiliza en todas las auditorías, mientras que las etiquetas se consumen a razón de una por activo. Por lo tanto, la amortización depende del tiempo de trabajo que se ahorra cada año al realizar los inventarios. Considerando esto, las preguntas clave que hay que hacerse son con qué frecuencia se realiza el recuento y qué tan concentrados están físicamente los recursos.

Las recomendaciones publicadas sobre este tema suelen ser poco precisas a la hora de establecer un umbral de rentabilidad. Sin embargo, existen tres condiciones que deben cumplirse en simultáneo: varias auditorías al año, muchos activos en un espacio determinado y movimiento regular de esos recursos.

Las organizaciones que reúnen las tres suelen pertenecer a sectores regulados y cuentan con un equipo de infraestructura reducido.

¿Dónde el lector se paga solo?

El sistema RFID permite recuperar la inversión cuando se realizan recuentos repetidos en los mismos sitios. Así, por caso, inventariar un depósito con 200 activos etiquetados puede llevar apenas unos minutos, frente a las horas que requiere localizar y escanearlos de forma individual. Además, ese ahorro se repite en cada auditoría.

Como mencionamos, un inventario RFID se justifica cuando se cumplen estas condiciones:

  • Alta frecuencia de las auditorías: se realizan varias al año o se llevan a cabo recuentos cíclicos de manera continua.
  • Gran concentración física de los activos: existen depósitos, espacios para el stock, armarios para la distribución y estanterías donde los equipos se encuentran muy próximos entre sí.
  • Activos que cambian de ubicación: los registros pueden dejar de reflejar la realidad cuando el hardware pasa de manos o de lugares con cierta frecuencia.

¿Dónde alcanza con QR?

Un inventario con RFID no siempre justifica la inversión. En determinadas ocasiones, los códigos QR son la alternativa más conveniente porque no conllevan costos de impresión, pueden leerse con la cámara de cualquier teléfono y permiten realizar el mismo proceso, aunque de a un activo por vez.

En estos casos, no hace falta invertir en un lector RFID:

  • Si se realiza el inventario una vez al año: con esa frecuencia, es poco probable recuperar la inversión.
  • Todos los activos están en un mismo espacio y rara vez se mueven: es posible registrarlos con una sola recorrida utilizando un celular.
  • Toda el personal trabaja de forma remota y no hay instalaciones físicas para recorrer: el hardware nunca se encuentra en un edificio, por lo cual la herramienta adecuada es el descubrimiento basado en agentes.

Inventario RFID en InvGate Asset Management

auditoria-fisica-rfidInvGate Asset Management incorpora la tecnología RFID en las auditorías físicas para realizar la detección de los activos que no se encuentran conectados a la red: monitores, switches ubicados en armarios de comunicaciones o laptops almacenadas en un depósito.

Para llevar adelante una auditoría, es necesario crear un registro en un sitio y recorrerlo con un lector compatible. De este modo, la plataforma compara los datos reunidos con los activos que esperaba encontrar allí.

Con la finalidad de reunir la información, es posible usar estos métodos: un lector RFID para realizar las lecturas masivas, escanear los códigos QR para registrar los recursos uno por uno o la carga manual de los identificadores desde una computadora de escritorio.

El proceso completo consta de cinco pasos:

  1. Etiquetar los activos para que el lector pueda identificarlos.
  2. Crear la auditoría y delimitar su alcance.
  3. Registrar el recuento con un lector, un celular o una lista de identificadores.
  4. Analizar los resultados y distinguir los activos faltantes de los que están en una ubicación incorrecta.
  5. Cerrar la auditoría y actuar en función de los resultados.

Paso 1: etiquetar los activos para que el lector los encuentre

Un activo solo aparece en un inventario RFID cuando se cumplen dos condiciones: la etiqueta está adherida al equipo y el registro contiene el código de dicha etiqueta.

En este caso, ese código se almacena en el campo Etiqueta Física del Activo (RFID), dentro de la tarjeta Hardware del perfil del recurso. Si el campo está vacío, el lector no detectará el activo, por muchas veces que se pase cerca de él.

La carga del código en el registro suele ser el principal obstáculo al implementar esta tecnología. Existen cuatro maneras de hacerlo:

  • Ingresar el código manualmente, importarlo o configurarlo mediante programación. El campo se puede editar desde el perfil del activo a través de la importación de un archivo o de la interfaz pública. A su vez, la plataforma valida que no hayan dos recursos con el mismo código.

  • Vincular las etiquetas de InvGate Asset Management con un solo escaneo. Estas incluyen un código QR y un componente RFID. La última se calcula a partir del primero. Al activar la opción Completar Automáticamente la RFID a partir del QR en Configuración > Elementos de Configuración (CIs - Configuration Items), un único escaneo del QR completa ambos campos, sin necesidad de utilizar un archivo de correspondencias del proveedor de etiquetas ni de realizar un segundo escaneo.

  • Conectar por separado las etiquetas de terceros. También se pueden utilizar etiquetas UHF estándar con su propia codificación, por lo que una organización que ya cuenta con un programa RFID no tiene que volver a etiquetar sus activos. En este caso, el número RFID de cada activo debe vincularse por separado, y el filtro de escaneo coincidirá con el prefijo utilizado en ese programa.

  • Etiquetar el hardware a medida que ingresa. Las etiquetas de InvGate Asset Management se entregan en rollos sin asignar a ningún activo. De este modo, es posible colocar una etiqueta en cada dispositivo al recibirlo y vincularla en ese mismo momento con el registro. Así, la organización evita volver a recorrer un inventario cuyos activos ya están en uso.

Paso 2: crear la auditoría y definir su alcance

Las auditorías se encuentran en el módulo Activos, dentro del explorador Auditorías. Al hacer clic en el botón del signo Más, se abre el formulario Nueva Auditoría que contiene tres pestañas: la General incluye el nombre, una descripción opcional, el responsable y las etiquetas, que también determinan quiénes pueden realizar otras acciones sobre ella; la Adicional, que contiene los campos personalizados configurados para las auditorías físicas, donde los equipos que deben cumplir con requisitos normativos registran la información que exija su propio procedimiento; y la pestaña Alcance, que define el conjunto de activos que se espera encontrar.

Estos son los campos a considerar:

  • La ubicación es obligatoria y debe ser única. Cada auditoría abarca un solo sitio, por lo cual no incluye automáticamente los otros lugares. En el caso de evaluar varias sedes, hay que crear una auditoría para cada una. Además, la ubicación es el único dato que no es posible modificar una vez guardada la auditoría.

  • El filtro es opcional. Si se deja "Ninguno", la auditoría incluye todos los activos de ese sitio. También se puede limitar el alcance a los activos que tengan determinadas etiquetas o a una lista específica de identificadores.

  • El alcance queda fijado al guardar la auditoría. La plataforma calcula y almacena una vez el conjunto de los activos esperados. Por eso, los cambios posteriores en las ubicaciones o las etiquetas no se incorporan automáticamente a una auditoría abierta.

  • La opción "Actualizar Alcance" vuelve a sincronizarlo. Incorpora los activos que cumplen en ese momento los criterios de ubicación y los filtros establecidos, informando a la vez cuántos se agregaron y cuántos se quitaron.

Paso 3: hacer el conteo

Los resultados llegan a la auditoría por tres vías, que pueden combinarse en el proceso. La primera es con el lector Zebra compatible, que se requiere mantener presionado el gatillo y recorrer el lugar. La aplicación lee las etiquetas de forma continua y compara cada código con el campo Etiqueta Física del Activo (RFID). En la pantalla, el progreso se muestra mediante un porcentaje y un contador que indica cuántos recursos se encontraron en relación con el total esperado.

Las otras dos opciones permiten registrar los activos que no son posible detectar mediante RFID. Aquí, hay algunos aspectos importantes que conviene tener en cuenta durante el trabajo de campo:

  • Usar códigos QR para los activos que no tienen un componente RFID. Estos bienes se registran de a uno dentro de la misma auditoría, por lo cual no hace falta implementar un procedimiento separado para los inventarios que combinan distintas tecnologías.

  • Cargar los datos manualmente desde una computadora de escritorio. Después de elegir si la lista contiene identificadores de activos o de inventario, nombres de host o números de serie, se pueden pegar los identificadores directamente. Esta opción no requiere ningún lector.

  • Enviar los resultados por lotes. Es posible mandarlos por piso o por sector, sumando cada envío a los anteriores.

  • Volver a escanear no genera duplicados. Si un activo ya fue encontrado, conserva su estado; solo se actualizan la fecha y hora del registro, así como su ubicación.

  • Verificar la conectividad antes de comenzar el recorrido. El escaneo necesita conexión con la plataforma. Por eso, antes de iniciar el recuento, es fundamental garantizar la cobertura en sótanos, cámaras frigoríficas y zonas sin señal.

  • Diferenciar los permisos de escaneo de los de aprobación. La autorización para enviar resultados ofrece dos modalidades: Solo Escaneo y Escaneo y Carga Manual. De este modo, el personal de campo puede enviar resultados sin tener permisos para editar o cerrar la auditoría. Cada envío registra quién lo realizó, cuándo y cuál era la ubicación del activo en la plataforma en ese momento.

  • Usar un filtro por prefijo para excluir etiquetas ajenas. Un prefijo configurado en Configuración > General > Móvil limita las lecturas a las etiquetas cuyos códigos comienzan con esa secuencia. Las etiquetas de InvGate Asset Management tienen su propio prefijo, pero el filtro se puede modificar para adaptarlo a cualquier otro programa RFID. Esto es importante en instalaciones donde funcionan otros sistemas RFID.

Paso 4: leer los resultados

Los resultados de la auditoría se presentan en dos niveles: los indicadores Activos Incluidos en el Alcance, los Encontrados y los Pendientes describen aquellos recursos esperados, mientras que la categoría Otros contabiliza los que quedaron fuera de ese conjunto.

La vista detallada distribuye esta información en tres categorías: Dentro del Alcance, Adicionales y Desconocidos. Dicha distinción es relevante porque reúne los activos que faltan y los que están en una ubicación incorrecta, lo cual representa dos problemas diferentes, con soluciones distintas.

Dentro de estas categorías, cada activo recibe uno de los estados que se describen a continuación. Es importante prestar atención al estado Faltante, que no existe mientras la auditoría permanece abierta: hasta que se cierra, los activos que se esperaba encontrar siguen figurando como Pendientes.

Estado Qué significa Cuándo aparece
Dentro del alcance (esperado)  Activos que, según los filtros aplicados, la plataforma determinó que deberían encontrarse en esa ubicación  Al crear una auditorpia
Encontrado Un activo esperado que fue detectado Durante el escaneo
Pendiente Un activo esperado que todavía no fue detectado Mientras la auditoría está abierta
Faltante  Un activo esperado que nunca fue detectado Al cerrar la auditoría, cuando los activos pendientes pasan al estado faltante
Mal ubicado Un activo detectado en esa ubicación, pero registrado en otra o sin una localización asignada Durante el escaneo, dentro de la categoría Otros
Excluido Un activo que está físicamente presente, pero que quedó fuera del alcance de la auditoría debido a los filtros aplicados Dentro de la categoría Otros
Desconocido Se detectó un código que no coincide con ningún activo registrado en la plataforma Durante el escaneo, dentro de la categoría Otros

 

 

Paso 5: cerrar la auditoría y actuar

El cierre de la auditoría implica el bloqueo del proceso y el registro de los resultados en los activos. Este paso convierte el recorrido físico en evidencia documentada.

Los recursos pendientes pasan al estado Faltante. A su vez, la ficha actualiza el nombre de la auditoría, la fecha, la ubicación y el resultado. El registro de actividad del activo guarda cada cierre, permitiendo mantener una entrada fechada por cada recuento y garantizar la trazabilidad.

El cierre no se puede deshacer, por lo que conviene revisar el grupo Otros antes de confirmar la operación.

A partir de ese momento, los resultados se gestionan como parte de las tareas habituales del inventario:

  • Filtrar por resultado de la auditoría en el explorador de activos y aplicar acciones masivas. Por ejemplo, actualizar la ubicación de todos los que figuran como faltantes.
  • Enviar los resultados adicionales al explorador, en lotes de hasta 500 activos para corregir la ubicación de los elementos encontrados en un lugar distinto del registrado.
  • Utilizar la lista como punto de partida para gestionar la recuperación o dar de baja los activos correspondientes, en lugar de volver a buscar en todo el sitio.
  • Exportar las lecturas desconocidas y registrar los equipos que existen físicamente, pero que nunca se incorporaron al inventario.
  • Exportar los resultados en formato CSV o XLSX para entregárselos a quien solicitó el recuento.

Conclusión

El seguimiento de activos mediante un inventario RFID justifica la inversión cuando se deben auditar sitios con una alta concentración de recursos varias veces al año y si el equipo responsable es demasiado pequeño para registrar cada etiqueta individualmente.

Por debajo de ese umbral, los códigos QR escaneados con un celular permiten realizar el mismo proceso con el único costo de imprimir las etiquetas, dejando todos los activos preparados para incorporar la tecnología RFID más adelante.

Para realizar una primera auditoría con códigos QR, puedes iniciar una prueba gratuita durante 30 días o programar una reunión con nuestro equipo de Ventas que te orientará sobre la implementación del sistema RFID en tu organización.

Sin embargo, la elección de la tecnología es solo una parte del problema, ya que la precisión del inventario depende también de los registros con los que se comparan las lecturas. Por eso, los equipos que evalúan estas opciones suelen tener que resolver primero dos cuestiones: qué método y herramienta de seguimiento se adapta mejor a su infraestructura y qué información debe incluirse en la etiqueta de los activos de IT.

Preguntas frecuentes

Estas son las preguntas más habituales que surgen cuando los equipos empiezan a evaluar la implementación de un sistema de seguimiento del inventario RFID, antes de comprar cualquier equipo. Las respuestas se basan en los conceptos desarrollados en las secciones anteriores.

¿Un celular puede leer etiquetas RFID?

No. Los celulares pueden leer etiquetas NFC a una distancia de unos pocos centímetros y códigos QR, pero no cuentan con la tecnología de Radiofrecuencia de Ultra Alta Frecuencia (UHF) que necesitan las etiquetas RFID pasivas. Para eso, se requiere un lector portátil específico. Por lo tanto, los códigos QR suelen ser la opción inicial para los equipos que buscan etiquetar su inventario antes de invertir en lectores RFID.

¿Qué diferencia hay entre etiquetas RFID pasivas y activas?

Las etiquetas pasivas no tienen batería y solo responden cuando un lector las activa mediante una señal de radiofrecuencia. Esto hace que sean económicas, pequeñas y que no precisen mantenimiento. Las etiquetas activas, en cambio, poseen batería y emiten señales por sí mismas, permitiendo alcanzar distancias mucho mayores, aunque con un costo por etiqueta considerablemente más alto. Los inventarios de equipos de IT utilizan casi siempre las etiquetas pasivas.

¿Cuánto cuesta un sistema de inventario RFID?

El costo se divide en tres componentes: los lectores, las etiquetas y la mano de obra requerida para etiquetar los activos. Según el tipo, las etiquetas pasivas cuestan desde unos pocos centavos hasta varios dólares por unidad. Las diseñadas para superficies metálicas se encuentran en el extremo superior de ese rango. En cualquier caso, se comercializan en rollos.

Los lectores portátiles representan una inversión única: los precios publicados para los dos modelos analizados en esta guía oscilan entre los US$ 1.500 y los US$ 3.400. Los mismos se reutilizan en todas las auditorías. Además, se necesita un lector por cada persona que realice la auditoría.

¿Las etiquetas RFID funcionan en laptops y servidores?

Solo funcionan correctamente las etiquetas diseñadas para superficies metálicas. Una etiqueta estándar pegada a una laptop puede ofrecer una lectura deficiente o no ser detectada porque los chasis metálicos reflejan y absorben las señales de radiofrecuencia, alterando la sintonización de la antena.

Las etiquetas para superficies metálicas, que incorporan un separador que mantiene la antena alejada de la superficie, son necesarias para laptops, servidores, switches y carcasas metálicas.

¿El RFID es lo mismo que el rastreo por GPS?

No. La tecnología RFID identifica los activos etiquetados presentes en un sitio en el momento del escaneo. No proporciona una ubicación continua ni ayuda a conocer dónde se encuentra un recurso que no fue escaneado recientemente. Esto la diferencia del GPS y de otros sistemas de localización capaces de informar su posición de forma autónoma.

¿Se pueden usar RFID y códigos QR en el mismo inventario?

Sí, y es habitual combinar ambas tecnologías. Los activos que no admiten una etiqueta RFID o que todavía no fueron etiquetados pueden registrarse individualmente mediante códigos QR dentro de la misma auditoría.

Esto también permite comenzar a trabajar con QR sin invertir en un lector RFID y añadir esta tecnología más adelante en los sitios donde la concentración de activos justifique la inversión.

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