Difícilmente un software conserve su utilidad a lo largo del tiempo sin un mantenimiento regular. De manera inevitable surgen nuevas amenazas de seguridad, cambian los sistemas operativos y dispositivos que lo rodean, y aparecen otras necesidades en el negocio. Por eso, es fundamental realizar un mantenimiento de software para garantizar un entorno confiable y eficiente después del lanzamiento.
En este artículo explicamos qué es el mantenimiento de software, cuáles son los cuatro tipos, cuánto suele costar y cómo armar un plan eficaz. También presentamos el proceso en seis pasos y cómo usar una herramienta como InvGate Asset Management para facilitar las tareas.
¿Qué es el mantenimiento de software?
El mantenimiento de software es el conjunto de actividades que se realizan después del lanzamiento de un sistema para corregir errores, adaptarlo a un entorno cambiante y garantizar su alineación con las necesidades reales de los usuarios y del negocio. El proceso comienza en el momento en que el software entra en producción y continúa durante todo el tiempo que permanece en uso, lo cual puede extenderse por varios años.
Los términos mantenimiento de aplicaciones y mantenimiento de software suelen usarse como sinónimos porque se refieren al mismo tipo de trabajo. Sin embargo, el primero suele enfocarse en las aplicaciones empresariales que funcionan en producción, como los sistemas ERP y CRM. El mantenimiento de software, en cambio, es un concepto más amplio que también abarca el software de infraestructura, los sistemas operativos y las herramientas internas.
También difiere del soporte de software: se trata de la capa de servicio que incluye las mesas de ayuda y los acuerdos con los proveedores, y se encarga de atender los problemas de los usuarios y coordinar las tareas de mantenimiento cuando son necesarias.
Los 4 tipos de mantenimiento de software
| Tipo | Para qué sirve | Ejemplo |
| Mantenimiento correctivo | Solución de errores, fallas o defectos que aparecen después del lanzamiento. | Corrección de un error que impide a los usuarios completar una compra en una tienda online. |
| Mantenimiento adaptativo | Modificación del software para que siga funcionando a medida que cambia el entorno. | Adaptación de una aplicación a una nueva versión del sistema operativo o generación de hardware, cambios en una API de terceros o modificaciones en los requisitos normativos. |
| Mantenimiento perfectivo | Mejora de la funcionalidad y el rendimiento del software. | Incorporación de filtros por fecha, producto y vendedor en una aplicación de ventas para poder generar informes. |
| Mantenimiento preventivo | Identificación y resolución de problemas potenciales. | Reestructuración del código difícil de mantener para reducir su complejidad y evitar errores futuros. |
Los tipos de mantenimiento de software determinan quién participa, qué nivel de urgencia tiene cada tarea y cómo se planifica. Los mantenimientos correctivos y adaptativos tienden a ser más visibles porque responden a una falla o posible problema, mientras que los perfectivos y preventivos se enfocan en mejorar el software y en anticiparse a los posibles incidentes.
Mantenimiento correctivo de software
El mantenimiento correctivo de software consiste en solucionar errores, fallas o defectos que aparecen después de su lanzamiento. Por definición, es reactivo: cuando el software presenta un problema en producción, el equipo interviene para restablecer su operación normal.
La mayoría de las tareas de este tipo comienzan cuando un usuario o una herramienta de monitoreo informan un problema. A partir de ahí, los desarrolladores diagnostican la causa raíz e implementan una solución. Esto convierte al mantenimiento correctivo en el más urgente de los cuatro tipos, ya que suele estar directamente relacionado con una interrupción del servicio o con una experiencia de usuario degradada.
Mantenimiento adaptativo de software
El mantenimiento adaptativo modifica el software para que siga funcionando a medida que cambia el entorno, lo cual suele generarse por una actualización del sistema operativo, una nueva generación de hardware, un ajuste en una API de terceros o el surgimiento de un requisito normativo.
Esta clase de mantenimiento se vuelve inevitable cuando una organización incorpora una nueva tecnología o deja de utilizar un sistema anterior por obsoleto. Sin él, el software podría comportarse de forma impredecible o dejar de operar, incluso si el código no fue modificado.
Mantenimiento perfectivo de software
El mantenimiento perfectivo de software busca mejorar la funcionalidad y el rendimiento de un sistema que ya funciona correctamente. Por lo general, surge a partir de los comentarios de los usuarios, los datos de uso o la necesidad del negocio de optimizar un producto existente.
Al ser proactivo, suele competir por el tiempo de los equipos de ingeniería que se destina al desarrollo de nuevas funciones. Muchos profesionales lo consideran menos prioritario, aunque su postergación puede generar deuda técnica que, más adelante, requiera tareas de mantenimiento más complejas.
Mantenimiento preventivo de software
El mantenimiento preventivo de software busca identificar y resolver posibles problemas antes de que se conviertan en incidentes reales. Esto contempla aplicar parches de seguridad conocidos con anticipación, reestructurar el código frágil y optimizar el rendimiento.
Es el tipo de mantenimiento que suele quedar relegado cuando se ajustan los presupuestos, ya que su beneficio, evitar interrupciones, es menos visible que una nueva funcionalidad. Sin embargo, los equipos que invierten en él de forma constante suelen registrar menos correcciones de emergencia y prolongar la vida útil de los sistemas.
¿Cuánto cuesta el mantenimiento de software?
El costo del mantenimiento de software se sitúa entre los US$ 5.000 y US$ 20.000 anuales o más por aplicación, o entre el 15% y el 25% del gasto original de desarrollo, dependiendo de la complejidad, las integraciones y la frecuencia con la que se modifica el software, según Appinventiv (2024).
El principal factor que determina el costo del mantenimiento de software suele ser la complejidad: los sistemas con varias integraciones, una base de código extensa o una tecnología heredada requieren más tiempo para ser probados y modificados de forma segura. La frecuencia de las actualizaciones también es importante, ya que el software que cambia constantemente necesita un proceso de mantenimiento capaz de adaptarse a ese ritmo sin generar nuevos problemas.
La experiencia del equipo y la calidad de la documentación son otros factores relevantes. Cuando la documentación es incompleta o está desactualizada, los profesionales deben dedicar más tiempo a comprender el funcionamiento del sistema y, en algunos casos, recurrir a técnicas de ingeniería inversa antes de realizar cambios.
Por otro lado, los requisitos de cumplimiento normativo en sectores como las finanzas o la salud agregan tareas de pruebas y auditoría que no necesariamente guardan relación con el tamaño del cambio realizado en el código.
¿Cómo presupuestar los contratos de mantenimiento y soporte?
Además de estimar los recursos necesarios para el trabajo técnico, es importante incluir en el presupuesto los contratos de mantenimiento y soporte con los proveedores, que pueden cubrir actualizaciones, correcciones y asistencia técnica, según las condiciones establecidas en cada acuerdo.
Para calcular su costo, conviene revisar las tarifas, la duración del contrato, los servicios incluidos, los niveles de soporte y las condiciones de renovación. También es importante comprobar si existen cargos adicionales por actualizaciones de versiones, asistencia fuera del horario habitual o ampliaciones de la cobertura.
Una gestión adecuada de los contratos de software permite centralizar esta información, controlar los compromisos financieros y anticipar los vencimientos.
El proceso de mantenimiento de software en 6 pasos
Un proceso estructurado permite convertir el mantenimiento de software en una actividad predecible y organizada. Estos son los seis pasos principales:
- Identificar el problema. Las herramientas de monitoreo permiten detectar alertas en el sistema y acceder a informes de los errores. Los canales de comunicación estructurados con los usuarios también aportan información relevante. A su vez, una auditoría de rutina ayuda a identificar problemas. En esta etapa, el objetivo es recopilar suficientes datos.
- Analizar. El equipo busca comprender el impacto y la causa raíz, considerando que algunos problemas pueden esperar, mientras que otros presentan riesgos reales a la seguridad o al rendimiento, por lo cual resultan prioritarios. Esta fase normalmente implica analizar registros del sistema, informes de los usuarios y la arquitectura del software. Parte del análisis también consiste en evaluar hasta dónde afectaría una solución, ya que un cambio que modifica un componente compartido puede introducir nuevos errores en otra parte del sistema.
- Diseñar. El siguiente paso es diseñar una solución: desde una corrección de una sola línea hasta un cambio arquitectónico importante. En concreto, los desarrolladores planifican exactamente qué se va a modificar y de qué manera. Un buen trabajo de diseño también contempla qué ocurrirá si la solución no funciona, incluyendo un plan de reversión. Además, verifica que el cambio propuesto sea coherente con la evolución del software a largo plazo.
- Implementar. En esta fase se concreta la solución planificada: desde la escritura del código nuevo, el ajuste de las configuraciones hasta la aplicación de una actualización siguiendo el diseño definido en el paso anterior. Aquí es fundamental seguir las prácticas establecidas de programación y Gestión de Cambios. Una implementación apresurada es una de las formas más comunes en que el trabajo de mantenimiento termina introduciendo nuevos problemas.
- Probar. Las pruebas permiten confirmar que la solución implementada realmente resuelve el problema sin introducir nuevos errores en otras partes del sistema. Esto debería combinar pruebas automatizadas y manuales en diferentes escenarios, y no limitarse únicamente al caso específico. Debido a que el mantenimiento de software suele afectar componentes compartidos, una prueba completa tendría que revisar el sistema de forma integral.
- Documentar. El ciclo de mantenimiento finaliza registrando el problema original, el análisis realizado, las decisiones de diseño y la implementación. Esto se convierte en una referencia ante la aparición de un problema similar a futuro. Una buena documentación también facilita la transferencia de conocimiento dentro del equipo. Y es especialmente valiosa para los sistemas heredados y las dependencias complejas.
¿Cómo armar un plan de mantenimiento de software?
Un plan de mantenimiento de software convierte el proceso y las herramientas en un procedimiento repetible que evita reinventarlo cada vez que surge un problema. Como mínimo, se deberían definir cómo se monitorean y reportan los problemas, quién es el responsable de cada tipo de decisión de mantenimiento, de qué manera se prioriza el trabajo y con qué frecuencia se revisa dicho plan.
Aquí los lineamientos:
- Automatizar las tareas repetitivas. El monitoreo, las pruebas y la aplicación de parches conocidos son los candidatos más sencillos para la automatización, ya que libera tiempo a los equipos de ingeniería para poder dedicarlo a tareas que requieren criterio y toma de decisiones. Suele ser el paso de mayor impacto. También reduce el riesgo de errores humanos en las actividades repetitivas.
- Definir prioridades. Considerando que no todos los problemas requieren el mismo nivel de urgencia, es fundamental establecer de antemano cómo se evalúan el riesgo de seguridad, las consecuencias en el negocio y la cantidad de usuarios afectados. A su vez, permite aplicar de manera práctica la etapa de análisis del proceso de mantenimiento.
- Mantener actualizada la documentación. Un plan de mantenimiento debería especificar el responsable de actualizar la documentación, el momento y el lugar donde se encuentra para que siga siendo una referencia útil. Cuando está actualizada se reduce el tiempo necesario para solucionar los problemas. Además, es valiosa cuando la persona encargada del problema no fue quien desarrolló la solución original.
- Capacitar y formar al equipo para el mantenimiento, no solo para el desarrollo. El mantenimiento requiere una combinación de habilidades diferente a la que demanda la generación de nuevas funcionalidades. La lectura de código desconocido, la identificación de las causas raíz y el trabajo en sistemas heredados son tareas habituales. Una breve capacitación interna sobre los sistemas que el equipo mantiene con mayor frecuencia suele generar beneficios rápidamente.
- Incluir el mantenimiento en el calendario y en el presupuesto. Un plan sin un cronograma tiende a postergarse en favor de aquello que parece más urgente. Las revisiones periódicas, ya sean mensuales o trimestrales, ayudan a evitar que el mantenimiento preventivo y perfectivo queden relegados. Este calendario debería estar vinculado a una partida presupuestaria concreta, teniendo en cuenta los factores de costos y las fechas de renovación de los contratos. Un presupuesto acordado una vez al año es mucho más fácil de defender que tener que renegociar los fondos cada vez que surge una tarea de mantenimiento.
Mantenimiento de software con InvGate Asset Management
InvGate Asset Management ofrece a los equipos de IT una interfaz unificada para descubrir, gestionar y tomar acciones sobre los activos de hardware, software y la nube. Dentro de la plataforma de Gestión de Activos, el software es un tipo propio de Elemento de Configuración (CI, por sus siglas en inglés), con vistas específicas para la implementación, los contratos y el cumplimiento de las licencias, la medición del uso y las Authorization Policies. Todo esto se sustenta en un mismo inventario centralizado.
Esto se relaciona directamente con las tareas de mantenimiento que abordamos en esta guía, en particular, las que se realizan en la capa de la infraestructura y los dispositivos: distribuir actualizaciones y cambios de configuración en flotas enteras de equipos, detectar software no autorizado u obsoleto antes de que provoque un incidente e identificar con antelación los riesgos asociados al fin del soporte para poder planificarlos.
Así funciona la herramienta:
- Detección e inventario del software. El análisis con y sin agentes, junto con las integraciones de Active Directory, Microsoft Intune, AWS y Azure (y otras), permite catalogar todas las aplicaciones instaladas, las suscripciones SaaS y las herramientas de shadow IT en un registro único que se actualiza continuamente.
- Contratos, licencias y cumplimiento. Las vistas de los contratos y del cumplimiento de software ayudan a comparar el uso real con las licencias contratadas, detectar las instalaciones que incumplen las condiciones, identificar los costos de regularización y encontrar posibles oportunidades de ahorro.
- Implementación automatizada. Ofrece la ventaja de instalar, actualizar, desinstalar o reconfigurar el software en toda una flota de dispositivos mediante planes sin código o scripts personalizados. También admite planes recurrentes diseñados específicamente para aplicar parches y mantener las configuraciones de forma continua.
- Catálogo de actualizaciones de Windows con IA. Proporciona información sobre la compatibilidad antes de implementar una actualización del sistema operativo, lo cual reduce las probabilidades de que una actualización de mantenimiento provoque problemas en otros componentes.
- Atlas AI Agent para alertas del final de la vida útil y del soporte. Esta funcionalidad, impulsada por IA, identifica con suficiente antelación esas fechas para computadoras, switches, routers, impresoras y bases de datos, para evitar que se conviertan en una emergencia. Está disponible en instancias en la nube.
- Smart Recommendations. Un motor proactivo analiza continuamente el inventario y detecta las acciones prioritarias para mejorar la seguridad, reducir los costos y garantizar la calidad de los datos.
- Authorization Policies. Clasifica el software como permitido, en revisión o prohibido, y señala las instalaciones no autorizadas u obsoletas en los dispositivos antes de que provoquen un incidente de seguridad o una situación de emergencia que requiera un mantenimiento correctivo.
Para probar estas funcionalidades con tu propio inventario, inicia una prueba gratuita de 30 días o contacta al equipo de ventas para conocer cómo se integran en tus procesos actuales de mantenimiento.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los cuatro tipos de mantenimiento de software?
Son el mantenimiento correctivo, que resuelve los errores; el mantenimiento adaptativo, que responde a los cambios del entorno; el mantenimiento perfectivo, que mejora las funcionalidades existentes; y el mantenimiento preventivo, que aborda problemas potenciales antes de que ocurran.
¿Cuál es el costo del mantenimiento de software?
Las estimaciones suelen oscilar entre US$ 5.000 y US$ 20.000 (o más) por aplicación al año, o aproximadamente entre el 15% y el 25% del costo original de desarrollo, dependiendo de la complejidad, las integraciones y la frecuencia con la que cambia el software.
¿Qué debería incluir un plan de mantenimiento de software?
Un plan de este tipo debe definir cómo se monitorean y reportan los problemas, quién es responsable de cada decisión de mantenimiento, de qué manera se prioriza el trabajo, cómo se mantiene actualizada la documentación y con qué frecuencia se revisa y financia el plan.